EDUCACIÓN SEXUAL
INTRODUCCIÓN
En la actualidad uno de los principales problemas que aquejan a los jóvenes que comienzan su actividad sexual es el embarazo no planificado o no deseado, esto a la larga les trae consecuencias negativas en su salud, sus sentimientos, en su economía en su entorno en general.
Es cierto que este problema ido mejorando gracias a la introducción de temas de sexualidad en las escuelas, si bien es cierta un poco tardía y además no se ha generalizado a todas las instituciones educativas, por tal motivo, a pesar de todos estos esfuerzos considero que el numero de embarazos no deseados entre adolescentes sigue siendo elevado.
Las cifras de embarazos en adolescentes no solo afectan a los países pobres o subdesarrollados, este es ya un problema a nivel mundial.
Principales factores que intervienen en los embarazos no deseados :
- Inicio precoz en la actividad sexual
- Causas familiares : familias desintegradas, puede darse el caso de que sean hijas de madres adolescentes.
- Factores socioculturales : escasos recursos económicos, baja escolaridad. falta de madurez, falta de compromiso con sus responsabilidades.
- No utilizan métodos anticonceptivos
- La primer relación sexual generalmente no es planeada, es espontánea y por consiguiente no se cuenta con los anticonceptivos.
- Falta de educación sexual.
- Temor de acudir a consultas o platicas relacionadas con el tema por si sus papas se enteran.
- La educación sexual es el proceso activo que potencia al individuo para el encuentro libre, pleno y responsable con el otro sexo y con la propia sexualidad, en correspondencia con sus necesidades y las de su contexto, garantizando el protagonismo y la capacidad de elegir los límites personales de la personalidad, así como el respeto a las personas con las cuales se relaciona.La sexualidad constituye una expresión de la personalidad, es parte orgánica del lenguaje mismo de la vida, del ser y devenir de los humanos como especie y de cada hombre y mujer. La sexualidad es potenciadora del florecimiento de una personalidad sana y autorrealizada, y contribuye a la calidad de la vida de las personas de ambos sexos, de la familia y de la sociedad.
De esta forma, la sexualidad es una dimensión constitutiva de las personas, que comienza y termina conjuntamente con la vida. En este proceso, la familia juega un rol protagónico, constituyéndose los padres como los primeros y principales educadores sexuales de sus hijos e hijas.
La formación de la sexualidad es un proceso de permanente aprendizaje para la vida, unido al crecimiento y desarrollo del ser humano. Es mucho más que entregar conocimientos de la biología y acerca de los elementos que intervienen en el proceso reproductivo de la especie. Consiste en un aprendizaje para vivir en sociedad, para el desarrollo socio-afectivo, social, cultural, valórico y espiritual de hombres y mujeres.
Existen tantas definiciones de sexualidad como estudios referidos al tema hay en el mundo y en ellas se reflejan las concepciones filosóficas y el desarrollo científico -técnico de la época en que han vivido estos .autores de reconocido prestigio a nivenacional e internacional se destacan Money, J. (1985), Masters, W. y Johnson, VKolodny R.C (1988), Ruiz, X. (1996), Segú, H. (1992). González, A y Castellanos, B(1996), MacPherson Sayú (1997), entre otros.
En el concepto de sexualidad dado por estos autores, se observa un consenso en el reconocimiento a su manifestación en las relaciones humanas y del papel que desempeña en la vida y en el desarrollo de la personalidad.
El autor asume la definición que aporta un colectivo de autores en el material: Hacia una sexualidad responsable y feliz (parte I) del año 1997, y expresa: ³la sexualidades una manifestación de la personalidad, se expresa en todas las esferas de la vida psíquica, está presente de manera peculiar en diversas edades y se distingue por su singularidad en cada persona concreta, interviene en la regulación directa o indirecta de todas las manifestaciones del ser humano, abarca todo el ser, no solo los genitales, se expresa en todo lo que una persona hace, porque en esta definición se expresa de manera amplia la importancia del conocimiento de la sexualidad para el desarrollo de la personalidad como un hecho universal de vida que trasciende y que se manifiesta en las diferentes etapas del desarrollo del hombre, además de formar parte de lo más íntimo de nuestra individualidad, pero que no puede verse aislada de las interrelaciones humanas, la comunicación y el encuentro enriquecedor entre las personas en todas las facetas de la actividad social.
Se enfatiza además en la importancia de la compresión del hecho de ser psicológica y físicamente ³sexuado´, masculino o femenino, y desde la singularidad que aporta el sexo y la asunción de este en cada persona concreta devienen entonces los componentes psicológicos de la sexualidad que en el caso de las edades tempranas junto a los cambios psicosexuales que se producen y el desarrollo de una adecuada educación referida a estos se contribuye a fomentar una sexualidad responsable.
El concepto de sexualidad comprende tanto el impulso sexual, dirigido al goce inmediato y a la reproducción, como los diferentes aspectos de la relación psicológica con el propio cuerpo (sentirse hombre, mujer o ambos a la vez) y de las expectativas de rol social. En la vida cotidiana, la sexualidad cumple un papel muy destacado ya que, desde el punto de vista emotivo y de la relación entre las personas, va mucho más allá de la finalidad reproductiva y de las normas o sanciones que estipula la sociedad.
La sociedad es el más amplio contexto en que el individuo sexuado se desempeña, interactúa y se comunica como ser masculino o femenino con las personas de ambos sexos a lo largo de su vida, y a través de una gran diversidad de actividades. De esta dimensión provienen los modelos, patrones, y valores culturalmente predominantes, a partir de los cuales la familia y todos los agentes sociales conforman, educan y evalúan la sexualidad de cada persona.
Inicialmente es la sociedad la que establece una educación que garantice su estilo de valores, así como su permanencia en el tiempo, por lo que su cuestionamiento y transformación sólo serán posibles cuando la sociedad también se encargue de presionar y proponer aquellos cambios de los que se está haciendo cargo. Si bien es cierto que la escuela es una institución cultural que refleja los mismos temores, prejuicios y parcialidades de la sociedad transmitiendo “el orden del mundo”, no es menos cierto que puede y debe hacerse cargo de las propuestas inspiradas en el ejercicio de derechos. Y ofrecer información puesta al servicio de la atención primaria de la salud sexual y reproductiva de adolescentes y jóvenes, es un derecho social básico del que no puede ni debe desentenderse.
A partir de la irrupción del VIH/SIDA en la década de los 80, la sexualidad cambia radicalmente de registro, y asociada con la enfermedad y la muerte introduce el imperativo de “hablar” sobre ella de manera explícita y pública legitimando nuevas alternativas eróticas y demandando al Estado y la Sociedad, la superación de resistencias conservadoras.
Debido al surgimiento, legitimación y defensa de estos derechos por parte de sectores significativos de la sociedad civil, el Estado se ve obligado a enfrentar la disyuntiva. Se comienzan a implementar campañas y programas orientados a la prevención y atención de la salud sexual de la población. Campañas, muchas veces, bien intencionadas pero poco efectivas en los resultados, casi siempre atravesadas por el miedo a molestar “la sensibilidad” de los sectores más conservadores de nuestra sociedad, sin concebir la participación y los aportes de los directamente afectados en su salud, calidad y continuidad de vida; relegando sus intereses y derechos.
En Cuba en los años previos a 1959 sólo algunas personas aisladas y espontáneamente se ocuparon de estudiar e intervenir educativamente en la esfera de la sexualidad y al. triunfo de la Revolución se producen profundas transformaciones socioeconómicas, y paulatinamente se presta mayor atención a los aspectos propios de la esfera de la sexualidad y a su educación, con este fin se creó a principios de 1970 el grupo de Educación Sexual, que se nutrió de información y experiencias de especialistas de la antigua República Democrática Alemana.
En nuestro país se consideran como antecedentes de la educación para la sexualidad, las tesis del II Congreso de la FMC y las del I Congreso del PCC. En los años 80 se estimula la investigación y el intercambio profesional, con lo que se crea el Grupo Familia en el MINED.
Se plantea que “el Estado orienta, fomenta y promueve la educación, la cultura y las ciencias en todas sus manifestaciones”. En su política educativa y cultural se reconoce que “la enseñanza es función del Estado y es gratuita” (Constitución de la República de Cuba 2008, pág. 19 artículo 39); “la niñez y la juventud disfrutan de particular atención por parte del Estado y la sociedad. La familia, la escuela, los órganos estatales y las organizaciones de masas y sociales tienen el deber de prestar especial atención a la formación integral de la niñez y la juventud” (Constitución de la República de Cuba 2008, pág. 21, artículo 40).
Puede señalarse, a partir de los elementos expuestos, que la salud escolar y la educación para la sexualidad, no son aspectos nuevos; siempre han constituido una necesidad para garantizar que el hombre se inserte en la sociedad, contribuya a fomentar una cultura de salud que refleje estilos de vida más sanos en niños, adolescentes, jóvenes y trabajadores del Sistema Nacional de Educación y en particular en los adolescentes, en la comprensión de su sexualidad como fuente de placer, alegría, comunicación y bienestar emocional.
Sin pretender ofrecer un cuadro crítico de la realidad cubana y no adoptar una posición alarmista, no se puede negar la existencia objetiva de los problemas actuales, por lo cual se debe reflexionar acerca de lo que podemos hacer los educadores para solucionar y evitar los problemas físicos, psíquicos y sociales en el futuro. En este sentido, es importante dejar claro el hecho de que la educación de la sexualidad no es responsabilidad exclusiva de uno o varios factores sociales tomados aisladamente, sino de toda la sociedad, de un sistema de influencias educativas conformado en lo fundamental por la familia, las instituciones educacionales, las organizaciones políticas y de masas, los medios de difusión masiva, y los organismos e instituciones del Estado cubano.
En Cuba se han obtenido datos en los últimos años que motivan a reflexionar sobre la necesidad de una educación sexual orientada hacia los valores morales y espirituales sobre los que descansa el comportamiento sexual de los jóvenes cubanos. Al indagar sobre la vida en pareja en la secundaria básica, se comprobó que cerca de la cuarta parte de los estudiantes de secundaria ha iniciado su vida sexual activa, más en 9no. grado que en 7mo., y más los muchachos que las muchachas
El estudio realizado les permitió a las autoras reflexionar en torno a cómo se debe educar a cada individuo para el encuentro con la propia sexualidad, con el propósito de que la acepte sin prejuicios e inhibiciones, para que la viva plenamente, se identifique con su sexo, y desarrolle su orientación sexual.
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